lunes, 28 de enero de 2008

Una noche


Me he intentado ver transparente, sin embrago existen momentos de debilidad.

Una noche, de esas que llamé “cualquiera” me di cuenta de lo perfectamente estúpida que soy. ¿Cúándo me he preocupado por lo que niego sentir?

Es inexplicable la reacción ante momentos en que mi sentido comienza a oscurecer, la llamada vida rutinaria es quizá todo lo que tengo, es decir, soy tan simple que cometo los peores errores atentando a lo imaginativo.

Heroico y temeroso… así cae mi mundo. Siempre he sido fantasiosa esperando encontrar el elixir de la felicidad que a pesar de todo no es lo que deseo.

Cuando deje todo y me suspenda entre polvo de hadas olvidaré; aun no sé qué se quedará conmigo, sólo espero que sea eso que negué sentir.
Espero que te quedes tú.

Desde un mundo raro:
Misil negro.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Entre libros

Tu interminable seducción con la mirada, entorpece mi concentración. Tropiezo con las hojas del libro en turno, mientras en secreto, volteo ligeramente la mirada, te observo, te analizo y me sonrojo cuando nuestras miradas se encuentran. Continúo metido en las historias contadas en las páginas de mi libro, sentado en este sillón rojo. Parece que estoy en la inopia, al creer que sólo estamos tú y yo, pero sigo escuchando ruido, la gente caminando a paso lento, las voces sigilosas para no molestar a los demás lectores, el sonido de los libros al ser acomodados y tomados de su lugar.

El tiempo aquí, transcurre lento, con segundos perpetuos, que me permiten viajar cada vez más rápido a lugares inexistentes, creados por alguien más, y adornados con mi imaginación.

El sonido de un celular quebranta de nuevo mi viaje, igual como lo hace tu presencia, tu mirada. El hombre dueño del celular contesta rápidamente con un gesto de vergüenza; volteo a ver mi reloj, marca cuarto para las nueve de la noche, me doy cuenta de lo tarde que es. Ya es hora de partir a casa. Pero antes, vuelvo a verte, a sonrojarme cuando tú me miras. Sigues metida en la pantalla de tu computadora, pero a escondidas me ves mientras recojo mi saco y mi libro, creyendo que no me doy cuenta. De pronto pienso que no debo irme, sin antes saber algo de ti, sin conocerte. Con mi libro en una mano y el saco en mi hombro, me acerco a tu lugar, me paro justo delante de ti, detrás de tu computadora. Parece que no te has dado cuenta de lo que sucede, pero noto el rojo que pinta tu rostro, y que resalta en tus orejas. Me inclino hacia ti y digo a la vez -pronto nos volveremos a encontrar en algún lugar, en un nuevo instante, en un temeroso suspiro de esta gran ciudad-.


Buscando ochenta páginas extraviadas de mi libro...
Misil Azul

martes, 6 de noviembre de 2007

Sin viaje


Hoy no quiero escribir para él, ni ella, tampoco para la lejanía, sino para ti.

No quiero hacerte sentir bien, ni tomarte de la mano, simplemente hoy no hablaré de mis viajes.

Un pensamiento, eso te dedico, uno cada noche esperando encontrarte, uno cada tarde de lluvia melancólica en la que puedas llorar, una novela imaginaria capaz de tocarte, un deseo infalible, una caricia inaudita sin previo conocimiento, un baile pegado al son que quieras, un nuevo nombre con el que nadie te reconozca, ni pueda llamarte, una sonrisa en tono alto, una muerte sin agonía, la carta que siempre quisiste.

Te reto también a quererme, a pensar un momento en mí, a reír conmigo, a crear una nueva familia, a dejarme sin remordimientos o simplemente, olvidarme sin motivos.

Lo único que quiero es que mi mejor amiga no me acompañe, que la soledad no se apodere de mí, ni se quede conmigo.


Misil negro

martes, 25 de septiembre de 2007

PROPULSOR IV

Nunca fuimos buenos para decir adiós
Miles de luces en el cielo tratan de decirme algo…tal vez que mi ciclo en este lugar se ha cumplido, o que aquel lugar de donde provienen es el mismo al que debo dirigirme, quizá mi nuevo hogar.

Llevo más de nueve meses estancado… nueve meses de intentos fallidos por acercarme de nuevo a ella sin conseguirlo. Ahora se que no podré recuperar el tiempo, no podré rescatar los atardeceres, las caricias en silencio, el reflejo de mi rostro en sus ojos, su sonrisa dibujada en mi boca, los amaneceres llenos de explosiones estelares que dejan el aroma de esperanza, esa que tendré que olvidar para partir.

Es tiempo de despegar, hoy es domingo según mi calendario, son las 8:15pm y llevo más de tres horas sentado esperando a que venga a despedirse; se que hice las cosas mal y demasiado tarde; se que también es difícil para ella venir y decirme adiós…pero es tiempo de hacerlo, es hora de cerrar esta historia, que fue sólo nuestra y de nadie mas, tal vez mi error fue llevar todo el tiempo estos pedazos de papel en la mano donde guardaba todos mis recuerdos, y nunca escucharla.

Cada suspiro que doy parece eterno, ella no vendrá y tendré que aceptarlo. Sólo quería decir adiós, para siempre. Esperaré rodear aquella estrella enana para acelerar el paso del misil y dirigirme a aquel brillo intenso que parece avisarme de algo nuevo. No daré marcha atrás, no pienso volver jamás.

Prendo el motor y coloco el casco sobre mi cabeza, volteo para observar por última vez el paisaje rocoso de tu planeta, te busco, no estás aquí y no hay rastro de ti, nada que me indique que sólo te demoraste, pero pronto llegarás. Me empiezo a elevar sobre la superficie y mi visión es la misma, un paisaje vacío; mi mente se aleja de mi cuerpo y empiezo a recordar los nervios que sentí la primera que te ví, las veces que no te dije todo lo que tenía que decir, los viajes juntos, las tardes de nubes color gris en las que no dejabas de decir que todo estaría bien, tantas cosas que parecían no importar y que ahora recobran su valor. De verdad tendrías que estar aquí para escucharme.

Mi viaje es largo y sin retorno, tú nunca llegaste para darme la última de mis provisiones… la esperanza.
Cerrando ciclos... Misil Azul

jueves, 20 de septiembre de 2007

Viajero

Cuando volví todo estaba listo para el relato. Esta vez había viajado a un mundo que al entrar estaba lleno de cintas, al parecer de ocho milímetros, entre ellas también encontré algunas fotografías que desde mi breve perspectiva eran artísticas.

Y aunque al principio todo estaba en blanco y negro, llegué a una sala que no era como cualquier otra, sino una de cine. Me senté y como cualquier otro espere a ver la película. Me sorprendí cuando comenzó porque la pantalla tomó un color azul cielo, y como por arte de magia mis pensamientos se conectaron al proyector y su imagen viva se hizo presente.

Aunque siempre me di cuenta que había caído en un lugar diferente, no me parecía extraño, al contrario, lo disfruté y aprendí.

Algo que quizá compartimos es el temor al olvido, esa palabra que engloba múltiples pinceladas en la memoria de cualquiera.

Vi pasar su risa, sus muecas, su distancia, sus palabras, su enojo y una pequeña gota en sus ojos, que eran tan sólo una tarde lluviosa.
Terminó súbitamente la cinta y como en una regresión, me vi. alejada de aquel mundo parecido a la quimera

Cuando volví la mirada, observé un letrero que decía ¡Yo no olvido!... y en la estación se encontraba la nave de Misil Azul.


Viajes llenos de nostalgia. Misil Negro

¡De vuelta!

El receso ha terminado y volvemos con más ganas de seguir haciendo las cosas. Estuvimos viajando, algunas veces juntos y otras separados por esta gran urbe, para seguir contando historias.
Voltea hacia tu armario, hemos dejado un regalo: un traje para que viajes con nosotros, pintalo del color que quieras... tu único equipaje es la imaginación.

viernes, 13 de julio de 2007

PROPULSOR III

Sigo sin rumbo
¡Otra vez el mismo sueño! Siempre hace que ella se despierte. Solo llora. Yo sigo a su lado, y se que eso la tranquiliza. Ella no quiere decirme lo que sucede en él, solo me queda imaginar. Es tan difícil tratar de hacerlo, no podemos acercarnos ni un poco a la verdad.


Yo he tenido el mismo desde que llegue aquí. En él, aparezco caminando sobre la superficie del planeta, al parecer, sigo en busca de partes de roca que me ayuden a componer el propulsor de mi misil. Todo es tan real -como suele sucedernos a todos al momento de soñar- que me confundo. Continúo caminando, pero noto que me he quedado solo, volteo al lugar donde la dejé dormida, y ella no está. De alguna manera no me sorprendo, trato de explicarme todo lo que pasa diciendo que ella no quería verme y decidió dar un paseo, es ese tipo de explicación que solo sirve como un tranquilizante, como anestesia. No paro de caminar y aunque creo seguir buscando, sigo sin rumbo y solo pensando. Después de horas de una larga caminata, decido sentarme. En ese momento del sueño es cuando volteo asombrado de un lado a otro, y me doy cuenta de que es la misma roca lunar donde decidí esperar. Me recuesto sobre ella y observo de nuevo el universo. Una luz parpadeante llama mi atención, dirijo la mirada hacia el lado donde se encuentra, por el efecto que produce sobre mis ojos, me cuesta trabajo saber lo que es, pero por la posición en la que esta en el espacio, reconozco que es el sol.

Es tan insólito verlo de esa manera, con ese mismo efecto que produce un foco antes de fundirse y dejar de funcionar, que comienzo a preocuparme.

Había escuchado hablar de esto alguna vez en las noticias, o lo había leído, no recuerdo con exactitud. Pero decían que así como millones de estrellas, incluso más grandes que el sol que se habían apagado y convertido en supernovas, el Sol, nuestro astro, también lo haría.

Y como en una película, ahí es donde todo parece nublarse, siento un temor incomprensible, mi mente se sofoca y me impide pensar. Mis ojos no pueden cerrarse y solo observan el sol. Ven como va disminuyendo el brillo de la luz, el parpadeo es mas lento cada vez, y de manera repentina todo oscurece.

Así es como termina mi sueño, siempre. Me despierto asustado, sudando, agitado, preocupado. Lo único que hago es voltear al lugar donde se encuentra el Sol y lo miro como si fuera la primera vez que lo hago.

Ahora entiendo porque ella no habla del sueño que siempre la despierta. Por la misma razón por la que yo no cuento el mío, tengo miedo que se convierta en realidad.


De vacaciones sobre una nube, Misil Azul